La relación entre hermanos y hermanas. Escuela de Familia II

Los hermanos actúan como socializadores y educadores unos de otros, por lo que tener hermanos permite el entrenamiento en habilidades sociales y la autorregulación, habilidades que le permitirán una mejor adaptación social.

A veces, los padres/madres intervienen continuamente en la relación entre sus hijos, por ejemplo cuando discuten y no se ponen de acuerdo, de esa forma no los dejan actuar y que resuelvan entre ellos. Por lo tanto, es importante que los padres no sean mediadores en los conflictos de sus hijos, sino fomentar y dejar que entre ellos resuelvan sus problemas y lleguen a un acuerdo.

Por eso es importante que los padres diferencien el “cachorreo” (juego que puede parecer una pelea) y una discusión real en la que sí tengan que intervenir los adultos para que no se hagan daño.

En esta línea nos podemos preguntar: “¿Es normal que haya peleas entre hermanos? ¿Los hermanos tienen que llevarse siempre bien?”. Podemos decir que es absolutamente normal que los hermanos se peleen, influye mucho en esto la diferencia de edad, por ejemplo mientras menos diferencia de edad haya peor se van a llevar en la infancia, mientras que si hay muchos años de diferencia entre ellos se van a llevar mejor y habrá menos rivalidad. Aún así la relación entre los hermanos suele mejorar en la edad adulta.

Los hermanos también son mediadores en la relación con los padres y los mayores suelen actuar como segundos padres o madres de sus hermanos, lo cual les hace ser más responsables.

Cada hermano/a es diferente, tienen su propia personalidad, cada niño/a tiene unas necesidades y unos tiempos diferentes, por lo que hay que fomentar en los padres y madres que tengan un trato diferente con sus hijos ajustándose a sus características. Darle a cada hijo lo que necesita les permite desarrollarse y aprender el sentido de justicia. Sin embargo, el trato diferencial implica que uno es el favorito y el otro el desfavorecido. Esto además puede incrementar los celos entre hermanos. De la misma forma, hay que evitar hacer comparaciones entre hermanos.

Cosas que se pueden hacer para ayudar a los niños/as a superar la etapa de celos hacia otro hermano es: que haya otra persona que compense la pérdida de atención de la madre; conservar un tiempo exclusivo con la madre; ayudar a que comprenda lo que le pasa al hermano; no preocuparse; ayudar al niño a que hable sobre cómo se siente; y explicarle las necesidades que tiene su otro hermanito/a.

Por último, algunos indicadores de que hay buena relación entre los hermanos son: no se quieren separar, tienen códigos entre ellos, se protegen, se ayudan, resuelven sus conflictos: controlan la agresión y se piden perdón, las peleas como complicidad entre hermanos: se divierten (cachorreo).

Inmaculada Díaz, Psicóloga Asociación La Casa de Todos.

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